La próxima vez que te sientas todo un futurista mientras estás ahí en tu oficina usando tu laptop, respondiendo emails y preparando una presentación, considera lo siguiente: En 1893, una publicación llamada The Manufacturer and Builder (El manufacturador y constructor) mostraba un nuevo dispositivo portátil para escribir a máquina que “estaba listo para ser usado sobre tus piernas, en el escritorio, en el tren - en resumen, en cualquier lugar”.
Medía unos 30 cm de largo por 17 cm de ancho por unos 5 cm de espesor y pesaba 1.3 Kg. La máquina de escribir “World”, en sus medidas, era muy parecida a una laptop de hoy, sin embargo, en vez de teclado ésta tenía un disco en el que el usuario seleccionaba la letra con la mano derecha y usaba la izquierda para operar una palanca que la presionaba sobre el papel. Había otra palanca que se usaba para los espacios entre las palabras. Incluso, el anuncio decía que la máquina “World” podía:
convertirlo en un maestro, pues con uno o dos meses de práctica, cualquiera con inteligencia ordinaria podía adquirir una velocidad de 40 palabras por minuto, o cerca del doble de la velocidad que un hombre con buena habilidad con la pluma podía escribir en papel.
Claro, un buen mecanógrafo podría alcanzar hoy unas 100 palabras por minuto en un teclado de computador, pero no hay que quitarle meritos a la máquina de escribir “World” que a pesar de sus carencias, por lo menos la información estaba segura pues no corría un Mac OS X.
[vía io9]