Hace tres años, Lee Spievack, un trabajador retirado estadounidense, se cortó la punta de su dedo con la hélice de un avión de aeromodelismo. Lo que pasó luego, lo lazó al futuro de la medicina.
El hermano de Spievack, Alan, un investigador en medicina científica, le envió un “polvo especial” y le dijo que se lo esparciera en la herida.
“Me lo eché hasta que quedó cubierto por completo” dice Spievack en una entrevista. Para su sorpresa, cada milímetro de la punta de su dedo perdido creció de nuevo. Nervios, venas, carne y uña. En cuatro semanas, Spievack de 65 años, estaba estrenando un dedo (la punta) de sólo un mes de vida.
Este milagroso polvo es creación del Instituto McGowan de Medicina Regenerativa de la Universidad de Pittsburgh. Hecho de la vejiga urinaria de cerdos, este polvo es llamado “matriz extracelular”, una mezcla de proteínas y tejido conectivo que los cirujanos usan con regularidad para reparar tendones. Éste guarda algunos de los secretos detrás de la nueva ciencia emergente de la medicina regenerativa.
El doctor Steve Badylak, investigador del instituto, es uno de muchos científicos que creen que todo tejido del cuerpo tiene la capacidad de regeneración, pero solo hay que encontrar la manera de decirles a las células que lo hagan.
“De alguna manera, la matriz extracelular reúne a las células y les dice qué hacer” explica Badylak. “Éste ayuda a instruirlas en qué tienen que hacer y cómo necesitan diferenciarse – debo convertirme en un vaso sanguíneo, un nervio, una célula muscular o lo que sea”.
Si esto ayudó a que le creciera su dedo a Spievack, dice Badylak, al menos en teoría debería ser posible regenerar un miembro completo, incluso, la médula espinal, dándole por primera vez en la historia de la humanidad, la oportunidad de volver a caminar a los pacientes con parálisis motora.
Las investigaciones están siendo observadas muy de cerca por el Ejercito de los Estados Unidos, quien está especialmente interesado en estos nuevos descubrimientos. Piensan adoptar esta medicina para ayudar a soldados con miembros mutilados y quemaduras sufridas en el rigor del combate.
Pero este descubrimiento tiene implicaciones mucho más allá. Si se termina de entender el proceso de cómo las células se regeneran y forman tejidos, se puede realizar el proceso inverso para revertir la formación de células como las cancerígenas.
[CBS News]