Toda la red está inundada hoy con la noticia del lanzamiento del navegador web Chrome de Google. Poco de lo que se ha dicho por aquí y por allá podríamos agregar más que la experiencia propia de haberlo probado, y a eso vamos seguidamente.
Google Chrome está construido sobre el motor Webkit con el que también está hecho el navegador Safari de Apple y el Konqueror de Linux. Un motor con larga trayectoria de ser bastante rápido, pero que los muchachos de Google han repotenciado en el Chrome con la adición de un nuevo sistema de ejecución del código JavaScript, el llamado V8 (sí, es un navegador con motor V8).
En la máquina que lo probé, una laptop Dell Inspiron con 2Gb de memoria y Windows Vista Ultimate el Google Chrome corre sorpresivamente rápido y estable.
La instalación fue rápida. Extrañamente no se instala en «Programs Files» como todas las demás aplicaciones, sino dentro del perfil de usuario de Windows.
El programa se inicia ni bien le has pegado doble click al icono. Es verdaderamente rápido y me trajo con perfección absolutamente todo lo de Firefox, desde los favoritos hasta el historial de navegación. La interfaz es muy minimalista pero extremadamente funcional, maximizando el área de navegación y colocando las pestañas de las páginas en la mismísima barra de título de la ventana para ahorra al máximo cada pixel.
Las pestañas las puedes organizar como quieras, arrastrándola. Incluso las puedes "despegar" para aislarla en una ventana individual, pero lo mejor es que la puedes volver a integrar como pestaña de vuelta.
Pero el mayor atractivo del Google Chrome es la manera en como gestiona la memoria y la ejecución de los recursos que se levantan con una página Web. Chrome fue diseñado en este punto muy similar a como funcionan los Sistemas Operativos modernos, en donde un entorno de memoria y recursos (proceso) es asignado a cada aplicación que es cargado. Con esto, Google Chrome obtiene por definición dos grandes ventajas:
Primero, el hecho de aislar cada pestaña en un proceso independiente, permite que la tarea de cargar una página no influya en las otras, por lo que esas trancadas que vemos en Firefox cuando estamos abriendo una página pesada y queremos ir corriendo a abrir otra para agilizar, aquí no las experimenté en lo más mínimo.
La segunda gran ventaja de esto es que si una pestaña/página web, da un error grave con el Java o algún plugin, no se colgará el navegador por completo sino que el problema queda aislado a la pestaña en cuestión. Y para esto el Chrome tiene una funcionalidad (Administrador de Tareas lo llaman) que permite cerrar únicamente la pestaña con problemas y dejar completamente intacto el resto de la aplicación.
Pero esta última ventaja viene acompañada de un precio, y es que el hecho de tener un entorno independiente para cada página que se abre, significa que muchos de los valores (variables) que en otros navegadores son compartidos, en Chrome son duplicados para cada proceso, por lo que el uso de memoria es ligeramente más grande que, por lo menos Firefox, aunque no demasiado; un 12% aproximadamente en las pruebas que realicé con 9 pestañas abiertas con las mismas páginas en ambos.
Pero como Google lo menciona en la documentación del navegador, este modelo de administración de la memoria significa "menos" impacto a largo plazo. Es decir, seguro muchos de ustedes han notado que luego de varias horas (o días) de uso continuo de Firefox, aunque cierres las pestañas que dejas de usar, nunca libera toda la memoria que ha ocupado, por lo que luego de varias vueltas por la red te das cuenta que Firefox tiene 200 Mb de memoria usada sin tener ninguna pestaña abierta. Esto no pasa con Chrome: luego de unas cuantas horas de uso, comprobé que pestaña que se cierra, memoria que libera por completo.
Esta última funcionalidad de Chrome creo que va a tener un impacto bien interesante en la manera que los desarrolladores construyen hoy los sitios webs. Chrome nos permite ver la memoria que ocupa una página web en el navegador, por lo que muchos usuarios ya que están probando este nuevo navegador están criticando el uso de memoria y recursos excesivos que consumen algunas páginas que en teoría son más simples que otras que consumen mucho menos. La responsabilidad recae en el diseño del sitio y en la manera en que los programadoras deben poner cuidado de ahora en adelante para optimizarlos porque está siendo puesto en evidencia muchos descuidos de diseño que antes pasaban los usuarios finales por alto.
Y si te parece que Google ha lanzado muy apresuradamente un software tan deseado y tan escabroso como un navegador de internet, no puedes estar más equivocado. Google ha usado su base de datos de miles de millones de páginas webs indexadas y las usado para poner a prueba el navegador antes de lanzarlo. Otro punto de ventaja muy significativo para la competencia.
No creo equivocarme al pensar que Google llegó para poner sobre el campo de la batalla de los navegadores un contendor formidable con muy buenas posibilidades de triunfar en grande, y que de seguro debe haber prendido las alarmas de los siempre amigos de Mozilla, Apple y Microsoft.